A través de esta Historia social del fútbol chileno que nos entrega Eduardo Santa Cruz, es posible reconocer un minucioso tratado sociológico que utiliza la pelota de futbol para desentrañar el ADN de una nación: Chile. El autor trasciende el tópico deportivo para narrar cómo una práctica importada por los británicos en los puertos fue sometida a un proceso de apropiación cultural por las clases populares, convirtiéndose en el principal espacio de construcción de identidad y disputa política del siglo XX en Chile. El fútbol no es entendible solamente desde su propia realidad, sino que, por el contrario, demuestra todo su sentido cuando se le examina en relación con otros ámbitos de la vida social, en articulación con la economía, la política, la cultura y la vida social en general y el caso del fútbol chileno no es una excepción. A través de una documentación exhaustiva, la obra recorre las tensiones entre el Estado docente, que veía en el deporte una herramienta de higiene social, y las intervenciones autoritarias que culminaron con la dictadura militar y la implantación del modelo neoliberal. Santa Cruz analiza con agudeza el tránsito desde los clubes concebidos como organizaciones comunitarias hacia el actual modelo de «fútbol-empresa», donde la figura del socio ha sido suplantada por la del cliente y donde la violencia de las barras bravas actúa como síntoma de una fractura social más profunda.