En este libro, Paz Rojas nos ofrece un testimonio muy personal, conmovedor y lúcido que trasciende el mero relato biográfico para adentrarse en la faceta más desconocida del célebre autor de Hijo de ladrón. Lejos del bronce y la academia, esta obra reconstruye la figura de Manuel Rojas desde los recuerdos que dejaron huellas y la mirada atenta de su hija: un hombre de silencios elocuentes, profundamente conectado con la naturaleza y poseedor de una ética inquebrantable que inculcó a sus hijos a través del ejemplo y la escucha y la observación del mundo. La narración transita desde una infancia «silvestre» marcada por la viudez temprana del escritor y las excursiones a la cordillera, hasta su consagración como intelectual cosmopolita. A través de un valioso material epistolar, que Paz logra conjugar de manera armoniosa y notable, el lector descubre las tribulaciones del proceso creativo, sus viajes por Estados Unidos y México, y las complejidades de sus relaciones sentimentales. Paz Rojas no elude las zonas de sombra ni las contradicciones de su padre, logrando un equilibrio magistral entre el amor filial y el rigor de su formación médica. El relato culmina con el trasfondo político de la Unidad Popular y los meses previos al golpe de Estado de 1973, entrelazando la historia íntima de una familia con el destino de un país. Este libro es, en definitiva, un documento imprescindible que revela la humanidad desbordante de uno de los escritores fundamentales del siglo XX, situado entre la ternura doméstica y el compromiso social.