Para Stella Díaz Varín, la palabra podía ser una llama que
lo incendiaba todo. En cada frase, en cada fragmento de
estas declaraciones, arde la conciencia de una poeta que se
supo destinada a la intemperie. Su voz firme no concede ni
complace: interroga, desafía, se alza contra el silencio y la
omisión que durante tanto tiempo quiso envolverla.
Por eso, en No hallar la palabra. 100 apuntes sobre
poesía y vida, queda el testimonio de quien vivió la poesía
como una forma de insurrección. Díaz Varín –una de las
presencias más intensas y desbordantes de la poesía
chilena– habla del oficio con la misma pasión con que vivió,
del cuerpo y la palabra como territorios políticos, del precio
de existir en un mundo donde escribir era, para una mujer,
un gesto de desobediencia.
Entre la lucidez y la herida, entre la furia y la
ternura, este libro reúne la memoria de una voz que no se
apaga, que vuelve a renovar su actualidad. Porque para
Stella Díaz Varín la poesía no fue una vocación: fue una
forma de estar viva.