Esta investigación plantea que durante el gobierno de Allende, la Central Única de Trabajadores transformó su tradición de oposición en sindicalismo paraestatal, pues se integró al poder político. Esto no implicó dependencia absoluta del gobierno, tampoco, alejarse de los trabajadores, sino que demostró su agencia y vínculo con el mundo del trabajo. A la vez, creó políticas públicas desde su compromiso permanente por las reivindicaciones y derechos del mundo del trabajo. También colaboró con el gobierno desde la lucha por la profundización de la democracia y la construcción de la vía chilena al socialismo, constituyéndose en un actor relevante de la revolución chilena.